Extensiones de Safari en el Mac: cómo instalarlas y cuáles merecen la pena
Para instalar extensiones de Safari en el Mac se usa la App Store y luego se activan en Safari > Ajustes > Extensiones. Guía completa con permisos y recomendaciones.
Buscas un bloqueador de anuncios o tu gestor de contraseñas para Safari y descubres que el proceso no se parece en nada a Chrome. Para instalar extensiones de Safari en el Mac el camino es este: se descargan desde la App Store (menú Safari > Extensiones de Safari) y después se activan y configuran en Safari > Ajustes > Extensiones. No existe una «Chrome Web Store» al uso: cada extensión llega como una app normal en tu carpeta Aplicaciones. Suena enrevesado, pero tiene sus ventajas, y en esta guía verás el proceso completo, qué permisos aceptar y cuáles merecen de verdad la instalación.
Cómo instalar extensiones en Safari en el Mac paso a paso
El flujo oficial, documentado por Apple en su soporte técnico, es el siguiente:
- Abre Safari y, en la barra de menús, selecciona Safari > Extensiones de Safari. Se abrirá la App Store directamente en la página de extensiones.
- Busca la extensión que quieras o explora las destacadas. Pulsa Obtener o el precio si es de pago, igual que con cualquier app.
- La extensión se instala como una app en
/Aplicaciones. Algunas piden abrir la app una vez para terminar la configuración. - Vuelve a Safari y entra en Safari > Ajustes > Extensiones (
⌘,y pestaña Extensiones). Marca la casilla de la extensión para activarla. - Si la extensión añade un botón a la barra de herramientas, puedes reorganizarlo con Visualización > Personalizar barra de herramientas.
El detalle que despista a todo el mundo la primera vez: instalar no es activar. La app puede estar descargada y Safari seguirá sin usarla hasta que marques su casilla en los ajustes. Si una extensión «no funciona», lo primero es mirar ahí.
Dónde se gestionan: activar, desactivar y desinstalar
Todo el control está en Safari > Ajustes > Extensiones, tal como explica la guía de Safari de Apple. Desde ese panel puedes activar o desactivar cada extensión con una casilla, sin borrarla. Para desinstalarla del todo no basta con desmarcarla: hay que eliminar la app correspondiente desde la carpeta Aplicaciones (arrastrarla a la papelera o ⌘⌫), porque —insistimos— cada extensión es una app independiente.
Un consejo de mantenimiento: revisa ese panel un par de veces al año. Las extensiones abandonadas o que ya no usas conviene quitarlas, porque pueden ralentizar la navegación o quedarse sin compatibilidad tras una actualización de macOS. Si tu Safari va lento y sospechas de ellas, el procedimiento de desactivarlas todas y reactivarlas una a una es el mismo que recomendamos en la guía para acelerar un Mac lento: elimina variables hasta dar con la culpable.
Los permisos: qué puede ver cada extensión
Aquí Safari es más transparente que la mayoría de navegadores. Al activar una extensión, los ajustes muestran exactamente a qué puede acceder, y lo normal es encontrarte estas opciones por sitio web:
- Preguntar cada vez que la extensión quiera actuar en una página.
- Permitir durante un día, útil para una tarea puntual.
- Permitir siempre en ese dominio concreto.
- Denegar el acceso.
Las frases a vigilar son las de «puede leer contenido confidencial de páginas web, incluidas contraseñas, números de teléfono y tarjetas de crédito». Un bloqueador de anuncios necesita leer la página para filtrarla, así que ese permiso es esperable; un conversor de unidades que lo pide para todos los sitios, no. La regla práctica: concede «Permitir siempre» solo a extensiones de desarrolladores conocidos y, en el resto, usa «Preguntar» o «Permitir durante un día». La revisión de la App Store filtra mucho, pero el criterio final es tuyo.
Qué extensiones de Safari merecen la pena
El catálogo es más corto que el de Chrome, pero las categorías importantes están cubiertas. Estas son las que instalamos una y otra vez:
- Bloqueadores de contenido: Wipr, 1Blocker o AdGuard. Usan la API de bloqueo de contenido de Safari, que filtra anuncios y rastreadores sin que la extensión vea lo que visitas —las reglas las aplica el propio navegador—. Es la extensión con mejor relación beneficio/riesgo que existe.
- Gestores de contraseñas: 1Password y Bitwarden tienen extensión oficial para Safari con autocompletado y desbloqueo con Touch ID. Si todavía dudas entre servicios, en la comparativa del mejor gestor de contraseñas para Mac tienes el análisis a fondo. El Llavero de iCloud, eso sí, funciona integrado y no necesita extensión ninguna.
- Traducción: antes de instalar nada, prueba la traducción integrada de Safari (icono en la barra de direcciones cuando detecta otro idioma). Cubre los idiomas más comunes y no requiere permisos adicionales.
- Utilidades concretas: gestores de sesiones, lectores de RSS, herramientas de captura o extensiones de servicios que ya uses (Notion, Todoist, Pocket). Aquí manda el ecosistema que tengas montado.
Por qué hay menos extensiones que en Chrome
No es casualidad ni dejadez de los desarrolladores; es diseño. Primero, distribuir en Safari obliga a pasar por la App Store y por su revisión, con la cuenta de desarrollador de Apple de por medio. Segundo, desde 2019 Apple abandonó el antiguo formato .safariextz y obligó a empaquetar las extensiones dentro de apps, lo que elevó el listón de entrada. Tercero, las exigencias de privacidad —la API de bloqueadores que no ve tu navegación es el mejor ejemplo— descartan modelos de negocio basados en recolectar datos.
La buena noticia llegó con Safari 14: Apple adoptó la API WebExtensions, la misma base que usan Chrome y Firefox, según la documentación para desarrolladores de Apple. Adaptar una extensión de Chrome a Safari es hoy mucho más barato que hace unos años, y el catálogo crece despacio pero crece. Mientras tanto, la selección actual cubre con creces el 95 % de lo que un usuario normal necesita —y si buscas ideas, en la lista de apps imprescindibles para el Mac en 2026 hay varias que incluyen su extensión de Safari.
Preguntas frecuentes
¿Las extensiones de Safari son gratis? Las hay gratuitas, de pago único y por suscripción, igual que las apps. Los bloqueadores de contenido suelen costar unos pocos euros de pago único (Wipr) o tener versión gratuita con opciones premium (1Blocker, AdGuard), a fecha de 2026.
¿Puedo instalar extensiones de Chrome en Safari? No directamente. Comparten la misma base técnica desde Safari 14, pero cada extensión debe estar portada y publicada en la App Store por su desarrollador.
¿Una extensión puede ralentizar Safari? Sí, sobre todo las que analizan el contenido de cada página. Si notas lentitud, desactívalas todas en Safari > Ajustes > Extensiones y reactívalas de una en una hasta localizar la que lastra.
¿Dónde están las extensiones que instalé hace tiempo y ya no aparecen? Las del formato antiguo .safariextz dejaron de ser compatibles en 2019. Solo funcionan las distribuidas como apps desde la App Store.
En resumen: instala desde la App Store, activa en Safari > Ajustes > Extensiones, revisa los permisos sitio a sitio y quédate con tres o cuatro que uses de verdad. En Safari, menos extensiones bien elegidas siempre han funcionado mejor que una colección por acumulación.